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24 de agosto de 2014

Pronombres elocuentes

Él era alto. Ella bajita.
Ella era tímida y callada, él era extrovertido y hablador.
Él llevaba gafas, ella prefería ponerse lentillas.
A ella le encantaba pasear por la ciudad de noche, a él le gustaba hacerla feliz, por eso aquel día la llevó a su lugar favorito mientras anochecía.
Sentados en el pequeño muro que daba al río mientras miraban las estrellas, él comenzó a hablar.
-Em, hace tiempo que quería decirte algo. Y me da un poco de miedo porque nunca antes he dicho nada así. 
Ella lo miraba atenta, escudriñando cada lunar de su cara.
-Me gustas.
-Adam, ¿estás hablando en serio? ¿Te gusto?
-Bueno, no, realmente no me gustas. Te quiero.
Él se puso nervioso, ella nunca lo había visto tan alterado.  
-Vaya, no sé qué decir.
Por primera vez en sus años de amistad ella se había quedado sin respuestas elocuentes con las que contestarle. Así que se levantó y se puso frente a él.
-Cierra los ojos.
Él los cerró. Ella le quitó las gafas y las colgó del cuello de su camisa. Acercó su cara a la suya y susurró:
-No sé qué decir, pero sí sé qué hacer.
Y lo besó.

Él pensó que aquello fue mejor que cualquier respuesta elocuente del mundo. 

15 de junio de 2014

Mentiras

A todos les digo que ya no te quiero, que no te recuerdo, que estoy bien sin ti. Pero ellos no saben lo bien que se me da mentir.
Fue lo mejor que aprendí de ti.

29 de mayo de 2014

Allí donde estés

Desde el andén veía a cientos de personas caminar apresuradas. Contemplaba despedidas, reencuentros, abrazos, lágrimas…
Recordaba la primera vez que lo vio bajando de aquel tren, con su aire tranquilo y apacible. Llevaban tanto sin verse que se fundieron en uno solo, un beso que anticipaba a miles más, un abrazo que hacía que sus mundos temblaran.
Desde el andén recordaba su historia, sus recuerdos enturbiados por un triste final. Habían vivido tantas cosas juntos… Ella vivía por él y él vivía por ella. Pero aquel lugar había sido testigo de demasiados reencuentros, de sus besos apasionados al principio, sus abrazos eternos, sus maletas tiradas por el suelo y sus fríos saludos en los últimos meses.
Ella esperaba en aquel andén a un tren del que bajaría el que había dado sentido a su vida durante los últimos años.

Pero el andén, amigos míos, sabía que eso ya no ocurriría, que ella tendría que marcharse de allí con la cabeza gacha, ocultando una lágrima furtiva resbalando por su mejilla. 

13 de mayo de 2014

Que el café se enfríe por vivir

El café estaba encima de la mesa y las magdalenas reposaban a su lado. Se habían olvidado de sentarse a desayunar. Habían preferido empezar el día bailando juntos por todos los rincones de la casa, saltando en la cama y revolviéndose entre las sábanas con ataques de cosquillas.
Habían pasado ya dos años desde aquel día lluvioso de febrero, en el que los dos se refugiaron bajo la misma parada de autobús para no acabar empapados.
Desde el momento en el que él cruzó su mirada con los ojos azules de ella, y ella se perdió en la sonrisa torcida de él, se prometieron a sí mismos que pasarían el resto de sus días juntos.
Decidieron dejar de lado los días grises, los horarios, la rutina, los malos despertares. Se prometieron mil besos y caricias, desayunos en la cama y paseos por la playa. Compraron billetes de ida, pero no de vuelta. Llenaron las maletas de recuerdos y dejaron las lágrimas para otros.
Se perdieron por las calles de París buscando a la dulce Amélie. Tiraron decenas de monedas a las aguas de la Fontana di Trevi para que otros pudieran pedir deseos por ellos. Subieron al Empire State Building y proclamaron su amor a los cuatro vientos.
Porque la vida no estaba hecha para dejarla pasar y vivir por inercia. La vida estaba hecha para vivirla y ellos habían nacido para hacerlo juntos y que todo el mundo se enterara.

Le habían plantado cara al tiempo y le dedicaron un corte de mangas a la tristeza. Porque eran así, vivían, amaban e improvisaban, y no importaba que el café se enfriara. 

28 de marzo de 2014

Desempolvando el desván

Pensaba que nunca llegaría, que estaba destinada a quedarme sola. Veía amores fugaces por las calles, besos robados y abrazos anestesiantes. Soñaba con amores de cuento, romances a través del tiempo.
Pasaban los días y yo seguía sumida en el profundo sueño de Blancanieves, seguía limpiando en la casa de la malvada madrastra y me pinchaba el dedo una y otra vez con la rueca.
Pero de repente, un día como otro cualquiera, en aquella cafetería en la que solía desayunar, te encontré, con tu media sonrisa, tu espalda ancha, tu dulce voz. Pusiste patas arriba mi vida, mi mundo. Me enseñaste que los domingos no son tan deprimentes, que llenarse la cara de harina es un buen maquillaje. Me hiciste comprender que mis demonios no son tan malos y que les gusta jugar con los tuyos.

El desván de mi casa no recibía visitas desde hacía mucho tiempo, pero llegaste tú y te instalaste en él. 



(Lo prometido es deuda)

27 de marzo de 2014

Toc, toc



27 de agosto de 2012. Esa fue la última vez que publiqué algo en este blog. Hace ya casi dos años de eso, hace ya casi 24 meses que dejé de escribir. Por diversas razones y circunstancias caí en una rutina en la que no dedicaba ni un solo minuto a plasmar lo que sentía en un papel.
Quizá fueron los cambios, mi comienzo en la universidad, la indiferencia, empezar a vivir en un mundo adulto… No sé, quizá se juntaron demasiados factores. Pero ahora, con casi veinte años a mi espalda me he dado cuenta de que dejé de hacer lo que más me gustaba, me gusta y me gustará. Dejé de hacer lo único que me hacía evadirme de este mundo, lo único que me permitía plasmar todos mis sentimientos y sueños libremente.
Por suerte he abierto los ojos y he vuelto a las andadas. No sé si quedará todavía alguien por aquí que vuelva a depositar su confianza en mí,  es comprensible. Pero voy a volver a publicar textos con más ganas que nunca y si alguien está ahí esperándolos le estaré eternamente agradecida.
Mañana subiré una nueva entrada y ya podremos decir que tenemos de nuevo manzanas en el frutero. 
¡Un beso a cada uno de vosotros, los que en algún momento hicisteis posible la creación de este blog!

27 de agosto de 2012

El éxito no llena corazones


Tenía el coche que siempre había soñado, una casa de revista y un empleo de éxito. Me invitaban a todas las grandes fiestas de la ciudad y en ellas me codeaba con el círculo social en el que siempre había querido entrar.
Tenía a mi cargo a decenas de personas que dependían de mí. La gente se daba tortas por trabajar conmigo. Contratos millonarios y portadas de revista ocupaban cada día la mesa de mi gran despacho, en uno de los mejores edificios de oficinas de la ciudad.
Salían a mi paso, en cada esquina, bonitas chicas que llevarme a la cama.  Había conseguido convertirme en todo lo que siempre había querido, en un hombre de éxito. Pero, algo me abrió los ojos, algo que me hizo ver que realmente estaba completamente vacío.
Y es que ella me descubrió que uno no siempre puede vivir con lo que quiere, sino con lo que necesita.

18 de julio de 2012

Porque un día te salvé una rodilla


Querido Jaz:
El otro día pasé por el parque donde solíamos ir a tumbarnos en la hierba. ¿Recuerdas eso? Allí nos conocimos. Nunca lo olvidaré…

Recuerdo que yo estaba sentada en la mullida hierba leyendo un libro, cuando de repente, pasaste tú montando en monopatín y haciendo el ganso. Y no sé si fue casualidad o causalidad,  el que por mirar a una chica morena que estaba sentada en un banco, tropezaras y cayeras delante de mí.

Lo primero que se me pasó por la cabeza fue ir a ayudarte y una vez que te tendí la mano para levantarte y tú la cogiste, nos empezamos a reír los dos como sí de una comedia se tratase. A partir de ese día empezamos a vernos allí. ¿Te acuerdas? No habíamos quedado en nada, pero era como si cada uno supiese cuando iba a estar el otro. Yo siempre con mis libros, tú con tus virguerías con el monopatín…día tras día. Hablando, riendo, rodando por la hierba el uno al lado del otro, creando imágenes a partir de las nubes que pasaban por encima de nosotros.

Llegué a quererte de verdad, de esas veces que hasta duele. Y tú decías lo mismo. Pero tus confesiones ahí se quedaron, en palabras que se dejaron mecer por el viento otoñal. Todas ellas se esparcieron cuando te vi marchar en aquel coche rumbo a no sé dónde.

Y ahora dime, ¿de verdad tú corazón se enfrió al llegar el invierno? ¿O había estado congelado siempre?

De esa chica que un día te salvó una rodilla,
Kate.




(Queridísimos míos por fin puedo volver a subir algo, aunque no está muy allá, lo siento. Intentaré volver a pillar el ritmo de nuevo para no decepcionaros. Bueno varias cosas que deciros.Mil gracias a todos los que seguís ahí, os adoro >.< También decir que ¡he entrado en la carrera de mis sueños! Estoy feliz, feliz. Y por último avisaros de que me he sumergido en el mundo de twitter, aquí tenéis mi cuenta(click) y probablemente cerraré mi cuenta en Tuenti, ya que no la uso. Besos enormes a todoooos) 

5 de julio de 2012

Vuelta a escena

Lo siento, lo siento, lo siento. Podéis matarme o hacerme cualquier tipo de tortura, sé que lo merezco. Llevo sin actualizar como unos ¿4 meses?. Soy lo peor, lo sé. ¡Pero tengo excusa! Tenía los exámenes finales de bachiller, lo aprobé todo y fui directa a selectividad, también aprobada. Se supone que tengo nota de sobra para entrar en la carrera que quiero, así que cruzaré los dedos. 
Después de esos exámenes pensaba volver pero me tocó presentarme al B1 de inglés, que no tengo muy claro si pasaré o no (mañana me darán la nota). Y ya por fin estoy aquí, vuelvo al mundillo blogger con muchísimas ganas y con bastantes textos preparados ya para vosotros. Así que espero que me volváis a recibir con los brazos abiertos y me contéis que ha sido de vosotros en todo este tiempo. 

Miles de gracias a los que se han quedado esperando que volviera :) 

(Por cierto, mañana cumplo 18 añitos >.<) 

¡Un beso enorme y una abrazo a todos!

28 de febrero de 2012

Los besos se los lleva el viento


Me prometiste el cielo y aún busco alguna estrella, me prometiste todo tu tiempo y las manecillas del reloj se pararon.
Dijiste que me dabas tu corazón y te encontré a la vuelta de la esquina llevándotelo junto al mío.
Te regalé una caja con mis besos y tú le quitaste la tapa para dejarlos escapar. Pero no te preocupes, alguien los encontró y vino a devolvérmelos.












(Este texto es una modificación de Tanto y tan poco, a mi me gusta más ahora (: )

12 de febrero de 2012

Quédate, quiéreme


Pequeña, estoy aquí.
No temas, espantaré todos tus miedos. No llores, secaré tus lágrimas para dárselas al mar. No grites, el silencio será nuestro mejor amigo. No tiembles, te rodearé con mis brazos para que sientas calor. No te hundas, yo estaré para cogerte de la mano y llevarte hasta la superficie. No odies, tu corazón es demasiado dulce.
Sonríe, ilumina mi día. Quiéreme, mi corazón lo necesita. Háblame, abrázame hasta que me duelan las costillas. Hazme rabiar hasta que me haga el enfadado. Cómeme, te dejo probar cada parte de mi cuerpo.Quédate, no me llevo bien con la soledad. Bésame hasta que se nos rajen los labios.
Ámame hasta secarme el corazón.  

23 de enero de 2012

Romper esquemas

Esta noche voy a salir a romper tus esquemas. Voy a ir lejos, a dejarme la piel en la noche. Sacaré la fuerza que llevo dentro, dejaré el corderito en casa. Desgarraré mi voz con el viento, destrozaré mis pies en el asfalto. 
Gritaré al mundo que soy fuerte. Que puedo contigo y con mil más.

7 de enero de 2012

Soy


Soy aire, soy agua, soy fuego, soy tierra.
Soy minutos y horas, sonrisas perdidas y besos encontrados. Soy una mirada huidiza o una caricia a medias. Soy todo lo que quiero ser y a la vez nada.
También soy la tostada quemada del desayuno y el café a medias de la merienda. Soy su risa escandalosa y sus ojos negros.
Soy yo. ¿Y tú?

                                                 (Tres de los regalos de Reyes: Cuaderno para escribir 
                                                          de terciopelo, disco de Laura Pausini y pluma estilográfica)

(¿Cómo se han portado los Reyes Magos con vosotros? Como podéis ver conmigo han sido muy buenos, a parte de esas tres preciosidades me trajeron un mp3 deportivo, un monitor nuevo para el ordenador y unas zapatillas de casa, de estas que son la cara de un tigre, más calentitas >.< ¿Y a vosotros que os dejaron en casa?)
                                     

29 de diciembre de 2011

Chocolate para dos II

(click aquí para la primera parte)


Cuando ya había hecho su lista mental de regalos, caminó hasta la pequeña cafetería y pidió su chocolate caliente. Salió sin prisa del establecimiento, y comenzó a subir la calle del río. Se fijaba en cada detalle de lo que había a su alrededor. Veía a la gente andar apresurada, con prisa, sin pararse a observar lo que les rodeaba, otros sin embargo se sentaban en bancos y miraban ausentes al horizonte, también estaban los que ya habían comenzado a tocar sus guitarras esperando algún donativo por ello. Raquel era así, se fijaba en todo, le gustaba contemplar el mundo.

Por fin llegó a la plaza y se sentó, acurrucándose en su banco favorito, desde él se veía toda la ciudad. Era como si volara sobre ella. Podía ver la sierra, el río, los barrios antiguos. Le gustaba evadirse contemplando aquella escena. Pero de repente una voz la sacó de su ensimismamiento.

-Tan madrugadora como siempre. Espero que haya chocolate para mí.
No podía creérselo, era él. Por fin había vuelto.
-Me parezco a ti en lo de madrugadora, y bueno, haré el esfuerzo por compartir mi chocolate contigo- se levantó del banco y corrió a abrazarlo.
-Veo que me has echado de menos Raquel- él la levantó del suelo, dando una vuelta sobre sí mismo.
-Pues claro que te he echado de menos, estaría loca si no lo hiciera.  
-Pero es que tú, siempre has estado loca- esbozó esa media sonrisa que a ella tanto le gustaba.
-Entonces creo que en ese aspecto también me parezco un poco a ti.

Ahí fue donde de verdad comenzó su bonito invierno. 



(Aquí tenéis la segunda parte del relato, espero que os guste >.< Y ya como esta es la última entrada del año, espero que paséis una Nochevieja maravillosa y que disfrutéis mucho. ¡Feliz 2012! Un beso enorme para esas 409 personitas que me siguen)

24 de diciembre de 2011

Chocolate para dos I


Hacía ya semanas que el invierno había hecho acto de presencia, y eso a Raquel le encantaba. Adoraba el invierno, la lluvia, el frío, el olor a castañas asadas por las calles de la ciudad, refugiarse en sus jerséis anchos de lana y sentir el calor de la chimenea cerca de ella.

Era su época favorita del año, y eso se podía comprobar con solo mirarla a la cara. Cada vez que salía a la calle y veía a la gente con sus bufandas y guantes jugando con la nieve o paseando agarrados los unos a los otros por los parques, le empezaban a brillar esos pequeños ojos verdes, y se le dibujaba una amplia sonrisa, que dejaba entrever sus relucientes dientes.

Cada sábado salía a pasear por la mañana temprano. Su recorrido era siempre el mismo, paseaba por las calles del centro de la ciudad, se paraba a ver escaparates, visitaba a su amigo el quiosquero y se sentaba a desayunar en la terraza de su cafetería favorita.
Pero en invierno a ese recorrido le añadía una parada más. Cuando llegaba a la cafetería en vez de tomar su café, pedía un chocolate caliente para llevar. Y subía por la calle que estaba junto al río, hasta llegar a la plaza en la que podía ver toda la ciudad a sus pies.

Y aquel día no iba a ser menos. Se despertó ya con la sonrisa en los labios, porque tenía la esperanza de volver a verlo.
Se puso las botas, los guantes, el gorrito blanco de lana y salió a la calle. El día era maravilloso, el sol había aparecido después de tres días ocultado por las nubes, y se reflejaba en los pocos rincones donde quedaba nieve.

Saludó con alegría al quiosquero y conversó con él un rato. Después paseó entre los escaparates de las grandes tiendas, adornados ya con lucecitas de navidad. Tendría que pensar pronto en que regalos comprar para su familia o se le echaría el tiempo encima.

(Continuará) 



(Ya he vuelto al mundo blogger después de un mes de exámenes, espero que vuestras notas hayan sido geniales, y que disfrutéis mucho de estas vacaciones. La próxima vez volveré con la segunda parte de este relato que escribí el año pasado para un períodico. No es gran cosa, pero algo es. ¡¡Feliz Navidad a todos!!)

19 de noviembre de 2011

Tanto y tan poco


Me prometiste el cielo y aún busco alguna estrella, me prometiste todo tu tiempo y las manecillas del reloj se pararon.
Dijiste que me dabas tu corazón y te encontré a la vuelta de la esquina huyendo junto a la mitad del mío.
Te regalé una caja con mis besos y tú le quitaste la tapa para dejarlos escapar. Guardé en mi mente un rinconcito para todos nuestros recuerdos, y se volvieron borrosos. Miré las fotografías de nuestra vida, y tu sonrisa se iba apagando con cada una de ellas. Recordé esas caricias que con el paso del tiempo se convirtieron en desprecios.

Recordé que te di tanto y tú, tan poco…

5 de noviembre de 2011

Tan lejos como las estrellas


Kate y Luke estaban tumbados bajo el cielo estrellado en la colina de la ciudad. Era su lugar favorito, aquel en el que se dieron su primer beso. Allí, las estrellas y la luna eran fieles testigos de su amor. Un amor de ese que hace que de tanto amar duela, que parece que el corazón se va a salir del pecho.
Kate miraba divertida un pequeño conjunto de estrellas que formaban la silueta de un pequeño león, cuando de repente Luke le dijo:
-¿Por qué no escapamos?
-¿Escapar? ¿Qué dices?- preguntó Kate extrañada.
-¡Sí! Escapar lejos, tan lejos como las estrellas. Donde nadie nos encuentre. Donde solo seamos tú y yo.
-¡Estás loco! ¿Y dejar toda nuestra vida aquí?
-Pequeña, toda mi vida eres tú.

Y los dos se fundieron en un tierno beso…


26 de octubre de 2011

Alegría se llamaba

Ella era pura alegría. Siempre te saludaba con una sonrisa inocente, te abrazaba, te daba dulces besos en las mejillas.

Reía sin parar hasta que le dolía la tripa, paraba para respirar, y después volvía a desternillarse. Ella tenía la alegría que nos faltaba a los demás, porque sabía que tenía que aprovechar cada momento, exprimirlo al máximo. Nos intentaba hacer ver que estaba bien, que no pasaba nada, y por eso siempre sonreía. Intentaba hacer que ese nudo que nos oprimía el pecho no doliera tanto.

Sabía que no le quedaba mucho, pero se esforzó por hacer que cada segundo de esas últimas semanas quedara grabado en nuestras mentes y corazones con una sonrisa detrás, la sonrisa de aquella adolescente a la que le arrebataban la vida por momentos.

Ella nunca se acobardó, fue la más valiente, nunca le tuvo miedo a la muerte y quizás eso fue lo que alargó un poco más su vida, hasta que cerró sus ojos color cielo para siempre.

Pero pequeña, al final conseguiste contagiarnos tu alegría.

18 de octubre de 2011

¿Dónde están los monstruos?

A Lucas le aterraban los monstruos. Los del armario, el hombre del saco, el que se lo llevaría si no se comía toda la comida, pero sobre todo, los que vivían debajo de su cama.

Todas las noches obligaba a su madre a mirar debajo de ella y comprobar que estaban todos dormidos o se habían ido de paseo. Aún así, a veces se despertaba en medio de la noche y con su linterna se asomaba debajo de la cama, un poco, para no ser descubierto.

Pero, ¡vaya!…los monstruos a lo largo de los años habían pillado práctica y sabían desaparecer en el momento justo en el que él miraba para encontrarlos. ¡Nunca los consiguió ver! Pero sabía que estaban ahí…

Sin embargo, con los años, los monstruos de la habitación de Lucas se mudaron, y él aprendió que no todos están debajo de la cama…



(siento haber tardado tanto en subir un nuevo texto, pero el instituto, los entrenamientos y las clases de inglés me consumen)

5 de septiembre de 2011

Resultado del concurso :)


¡Hola a todos! Aquí vengo ya (por fin) con el resultado del concurso del aniversario. Después de mucho pensarlo publicaré los dos textos ganadores (maravillosos). Simplemente son geniales, no sé lo que pensaréis vosotros, pero a mi me han encantado. Así que redoble de tambores para anunciar a los ganadores:
El segundo puesto es para..............: SoSn
Y el primer puesto ha ido a parar a.................: MissFrenesí

Y como prometí aquí tenéis uno de los relatos, hoy os dejo con el del segundo puesto,de:

SoSn
SoSoSnt rf


Bajó dando tumbos por las escaleras, ametrallando la viejamadera de las que estaban hechas con esos tacones que ella se había puesto parala ocasión, hechos completamente a mano por un maestro artesano que amaba sutrabajo, de color rojo sangre con un brillo eterno.



Pero no solo sus zapatos estaban destinados, por un juegotonto del destino, a deslumbrar la noche con su sola presencia. Ella en símisma estaba perfecta, como si hubiese sido vestida por un ángel aburrido de suidílica vida en el paraíso.



- Estás… preciosa.- Él tardó en encontrar la palabra exactapara definir aquello. Sin éxito, cayó en lo típico, en aquella palabra que todoel mundo estaba acostumbrado a dedicar a cualquiera, aunque luego fuese unacruel y fría mentira dedicada a hacer daño.



Sus labios, vestidos con un pintalabios carmesí, seadornaron con una amplia sonrisa que lanzó al aire miles de palabras mudas yotras a gritos. Abrió la boca como para decir algo, pero en lugar de eso,comenzó a morderse los labios de forma nerviosa canalizando de esa forma lo quepodría llamarse una manía… quizás el único defecto que la delataba aquellanoche.



- Pensé que… tenía que estarlo para ti.- Dijo, casilanzándose sobre él para comerlo a besos y dejar para luego la aburrida cenaque les estaba esperando en el mejor restaurante de la ciudad.



Él se tapó la cara, no quería que ella viese como se empezabaa poner del mismo rojo que sus labios. Le tendió la mano, esperando que lacogiese para poder ir juntos de la mano por la calle, siendo protagonistaseternos de su historia personal, interpretada a todas aquellas miradas quepodrían cruzarse con ellos. Y así lo hizo, la agarró con fuerza y dieron un parde pasos.



Solo fueron eso, un par de pasos mal contados. Ella se quedóparada, clavada en la madera que antes había estado torturando con sus saltosalegres. Él se sorprendió.



- Bésame, por favor.- Pidió, sin mirarle, todavíapetrificada por la razón que estaba destrozando su cerebro por momentos.



- ¿Cómo?- Preguntó él, preguntó lo que ya sabía de sobra,preguntó lo que aun no había sido capaz de asimilar en esos segundosangustiosos llenos de tensión y pasión.



- Que me beses… - Susurró esta vez.- ¡Que me beses, ya!- Yentonces se lanzó sobre sus brazos, abrazándolo con fuerza.- Por favor…- Volvióa susurrar.



Y él… la besó.







(El próximo día el relato de la ganadora)